Ética y riesgos
Analfabetismo funcional e IA: la alerta de Santiago Ávila que el trabajo social no puede ignorar
26 de agosto de 2026 · 7 min de lectura
El escritor Santiago Ávila advierte que hay titulados superiores que no logran interpretar un texto simple. Cruzamos su alerta con datos de la OCDE, la CEPAL y el MIT para pensar qué implica en trabajo social.
Analfabetismo funcional e IA: la alerta de Santiago Ávila que el trabajo social no puede ignorar
"Es la primera vez en la historia que tenemos tanto titulado superior que es analfabeto funcional." La frase, del escritor y doctor en Economía Santiago Ávila —autor del libro Tontocracia: en busca de la sensatez perdida—, la dio a conocer en una entrevista publicada por El País el 13 de agosto de 2026 y la repitió después en otros medios (Ávila, 2026; Onda Vasca, 2026). No es una boutade. Es una alerta sobre algo que quienes trabajamos en el área social ya intuíamos: tener un título no garantiza comprender lo que se lee, y esa brecha tiene consecuencias muy concretas para las personas que atendemos.
En este artículo cruzamos esa alerta con datos duros —no solo con la anécdota— y la traducimos a lo que significa para el ejercicio cotidiano del trabajo social, incluyendo el uso (bien o mal hecho) de la inteligencia artificial.
Qué plantea Santiago Ávila
En la entrevista, Ávila sostiene que la sociedad dejó de premiar el conocimiento y empezó a premiar la apariencia: las redes sociales actúan como un megáfono que multiplica el alcance de discursos vacíos, y el sistema educativo, al sobreproteger a los estudiantes evitando que se enfrenten a la frustración, termina posponiendo ese costo "en grado mucho más elevado para más adelante" (Onda Vasca, 2026). Su diagnóstico es que hay personas que terminan una carrera universitaria sin ser capaces de interpretar un texto medianamente complejo o resolver un cálculo simple —la definición clásica de analfabetismo funcional, pero aplicada a quienes, en teoría, ya deberían tenerlo superado.
El punto no es menospreciar a nadie. Es notar que el problema ya no se limita a personas sin acceso a educación formal: aparece también en personas tituladas, y eso cambia la magnitud del desafío para cualquier profesión que dependa de la comprensión lectora crítica, como el trabajo social.
Los datos: esto no es solo percepción
La cifra más contundente disponible para Chile viene de la última aplicación del PIAAC (Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de los Adultos) de la OCDE, publicada en diciembre de 2024:
- Chile obtuvo 218 puntos en comprensión lectora, frente a un promedio OCDE de 260 puntos, quedando último entre los 31 países evaluados (Centro de Estudios Mineduc, 2024).
- Más del 50% de los adultos chilenos se ubica bajo el nivel 2 de competencias lectoras, frente a un 19,4% en el promedio OCDE (Centro de Estudios Mineduc, 2024).
- Y el dato que conecta directamente con el planteamiento de Ávila: cerca de un 27% de los adultos chilenos con educación superior no alcanza el nivel 2 de comprensión lectora, comparado con solo un 5% en el promedio OCDE.
A nivel regional, el panorama no es nuevo. Un estudio de la CEPAL —aunque de 2014, sigue siendo la referencia más citada sobre la magnitud del fenómeno en la región— estimó que en Chile un 44% de la población se encontraba en un nivel de analfabetismo funcional en textos, un 42% en documentos y un 51% en el área cuantitativa (Martínez et al., 2014). Es decir: el problema que hoy se discute a propósito de titulados universitarios convive con una brecha mucho más amplia y estructural en el resto de la población, la misma con la que trabaja gran parte del trabajo social latinoamericano.
¿Y la inteligencia artificial? Lo que sí hay evidencia
La entrevista a Ávila no se centra en la IA, pero la pregunta es inevitable: si ya había un problema de comprensión lectora antes de que el uso masivo de asistentes de escritura se generalizara, ¿qué rol juega la IA generativa en todo esto?
Aquí conviene ser precisos y no caer en el alarmismo. El estudio más citado al respecto es el del MIT Media Lab, "Your Brain on ChatGPT: Accumulation of Cognitive Debt when Using an AI Assistant for Essay Writing Task" (Kosmyna et al., 2025). Es importante aclarar su estatus: es un preprint, aún no revisado por pares, con una muestra pequeña (54 participantes, 18 en la fase final). Con esa salvedad, sus hallazgos son relevantes: mediante electroencefalografía, el estudio mostró que las personas que escribían ensayos apoyándose en un modelo de lenguaje presentaban una conectividad neuronal significativamente menor que quienes escribían sin ayuda o usando un buscador tradicional, y tenían más dificultad para recordar o reflexionar sobre lo que habían "escrito".
La lectura razonable no es "la IA nos vuelve analfabetos funcionales". Es que la IA, usada como sustituto del pensamiento en lugar de como apoyo a él, puede acelerar exactamente el problema que describe Ávila: la comodidad intelectual, el abandono del esfuerzo de comprender, la externalización del criterio propio a una herramienta que redacta por nosotros. El riesgo no está en el modelo, está en el hábito que construimos alrededor de él.
Qué significa esto para el trabajo social
Esta alerta nos toca en dos frentes, no en uno.
Como profesión que interpreta y produce documentos técnicos. Un informe social, un plan de intervención o una postulación a fondos públicos exigen comprensión lectora crítica: leer normativa, cruzar antecedentes, argumentar con evidencia. Si usamos IA para redactar sin revisar, entender y hacernos responsables de cada línea, no estamos ahorrando tiempo: estamos delegando criterio profesional a una herramienta que no conoce el caso, no tiene juicio ético y puede alucinar datos. Esa es la diferencia entre usar IA como borrador de trabajo y usarla como reemplazo del pensamiento.
Como profesión que trabaja con personas que enfrentan barreras de comprensión lectora. Los datos de la OCDE y la CEPAL no describen un problema abstracto: describen a una parte importante de las personas usuarias de servicios sociales, que además suelen enfrentar formularios, contratos, resoluciones judiciales y trámites administrativos escritos en lenguaje técnico. El analfabetismo funcional es, en los hechos, una barrera de acceso a derechos. Explicar, mediar y traducir ese lenguaje —sin infantilizar ni asumir competencias que la persona no tiene— sigue siendo una tarea irremplazablemente humana, y es también un ámbito donde la IA puede ayudar: por ejemplo, generando versiones en lenguaje simple de un documento oficial para revisar junto a la persona, nunca para reemplazar esa conversación.
Tres prácticas concretas para no caer en la "comodidad intelectual"
- Nunca entregues un texto generado por IA sin leerlo completo y contrastarlo con la normativa o los antecedentes del caso. Si no puedes explicar por qué dice lo que dice, no está listo para firmarse.
- Usa la IA para adaptar el lenguaje a quien lo va a leer, no solo para redactar más rápido. Pedir una versión en lenguaje simple de una resolución o un contrato es un uso de IA que reduce la brecha de comprensión lectora, en lugar de aprovecharse de ella.
- Practica la lectura difícil, no solo la lectura asistida. Leer un artículo académico, una ley o un informe técnico sin resumen previo de IA sigue siendo el entrenamiento más efectivo para mantener el criterio profesional que ningún modelo puede sustituir.
La entrevista a Santiago Ávila incomoda porque apunta a algo que preferimos no mirar: el título no es garantía de comprensión. Para el trabajo social, la respuesta no es rechazar la tecnología ni la formación superior, sino tomarse en serio ambas: seguir leyendo con exigencia y usar la IA para acercar el lenguaje a las personas, no para alejarnos del esfuerzo de entenderlo nosotros mismos.
Fuentes
Ávila, S. (2026, 13 de agosto). Santiago Ávila, escritor: "Es la primera vez que vemos a tantos titulados superiores que son analfabetos funcionales" [Entrevista]. El País. https://elpais.com/economia/formacion/2026-08-13/santiago-avila-escritor-es-la-primera-vez-que-vemos-a-tantos-titulados-superiores-que-son-analfabetos-funcionales.html
Centro de Estudios, Ministerio de Educación de Chile. (2024, 10 de diciembre). Resultados PIAAC 2023: Competencias clave para un mundo cambiante. https://centroestudios.mineduc.cl/2024/12/10/resultados-piaac-2023-competencias-clave-para-un-mundo-cambiante/
Kosmyna, N., Hauptmann, E., Yuan, Y. T., Situ, J., Liao, X.-H., Beresnitzky, A. V., Braunstein, I., & Maes, P. (2025). Your brain on ChatGPT: Accumulation of cognitive debt when using an AI assistant for essay writing task (arXiv:2506.08872) [Preprint]. MIT Media Lab. https://arxiv.org/abs/2506.08872
Martínez, R., Trucco, D., & Palma, A. (2014). El analfabetismo funcional en América Latina y el Caribe: Panorama y principales desafíos de política. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). https://www.cepal.org/es/publicaciones/36781-analfabetismo-funcional-america-latina-caribe-panorama-principales-desafios
Onda Vasca. (2026). Santiago Ávila: "Es la primera vez en la historia que tenemos tanto titulado superior que es analfabeto funcional". https://www.ondavasca.com/santiago-avila-es-la-primera-vez-en-la-historia-que-tenemos-tanto-titulado-superior-que-es-analfabeto-funcional/